Con una jornada técnica dividida en dos instancias, los grupos CREA de la Zona Oeste realizaron una actividad abierta en el CTT – Centro Tecnológico Tomás, sobre la Ruta 50. Allí se recorrieron ensayos de maíz y soja, y se profundizó en un tema clave para el presente y el futuro del sector: cómo integrar de manera eficiente la agricultura con la ganadería en un contexto de precios favorables y altos desafíos productivos.

La primera jornada abierta del año de los grupos CREA de la Zona Oeste reunió a productores, asesores y referentes técnicos en un encuentro que combinó análisis a campo, intercambio de experiencias y una mirada estratégica sobre los sistemas productivos mixtos.
Así lo explicó Ignacio Lamattina, coordinador de la CREA Zona Oeste, quien detalló que la región cuenta con 20 grupos CREA, distribuidos desde la Ruta 65 —entre Bolívar y Henderson— hasta Lincoln y General Villegas por la Ruta 188.
Ensayos a campo y una mirada integral
La actividad tuvo lugar en el CTT Centro Tecnológico Tomás, uno de los sitios que forman parte de la red de ensayos de la zona. Allí se recorrieron parcelas de maíz temprano y soja, evaluando rendimientos, manejo y potencial productivo.
“La novedad fue darle una vuelta de rosca a los ensayos, integrando la mirada ganadera”, explicó Lamattina. En un contexto de fuerte impulso de la actividad pecuaria, el objetivo fue analizar cómo el maíz puede transformarse de manera más eficiente en carne o leche, aprovechando la excelente relación entre el precio del grano y el kilo de carne.
Maíz, silo y eficiencia productiva

Uno de los ejes centrales del encuentro fue el análisis del maíz para picado. Se debatió cómo observar la planta y definir el mejor momento para el corte, así como la discusión sobre si conviene elegir híbridos específicos para silo o priorizar la máxima productividad de grano, entendiendo que altos rindes también se traducen en silos de mejor calidad.
La campaña actual presenta particularidades: hubo poco maíz de primera debido a problemas hídricos, mayor presencia de siembras intermedias y tardías, y fechas que históricamente no eran recomendables. Sin embargo, la cercanía de la napa freática durante el verano permitió que muchos lotes expresaran potenciales productivos muy altos, incluso en fechas consideradas de riesgo.
Soja y ganadería: un complemento clave

La soja también tuvo su espacio en el análisis. Si bien su rol es más complementario dentro de los sistemas ganaderos, el pellet o grano de soja aporta proteína, y hoy mantiene una relación de precios favorable frente a la carne.
“Las dietas combinadas de silo de maíz con pellet de soja, o grano con núcleo proteico, siguen siendo muy positivas”, señalaron desde CREA, destacando que cada sistema debe evaluarse según su escala, estructura y objetivos productivos.
Un año con expectativas, pero con cautela
Lamattina reconoció que, si las condiciones climáticas y políticas se mantienen estables, el panorama es alentador tanto para la agricultura como para la ganadería. En el caso agrícola, los lotes sembrados muestran muy buenas perspectivas de rinde.
En ganadería, en cambio, el análisis es más fino: hay criadores que encuentran una oportunidad histórica vendiendo terneros a valores muy altos, mientras que otros, con estructura y forraje disponible, pueden pensar en recrías más largas o engordes a mayor peso. La gran incógnita sigue siendo el precio futuro de la carne, ya que, a diferencia de los granos, no existen herramientas para cerrar valores a largo plazo.
Resultados de ensayos y brechas de rendimiento

Durante la segunda parte de la jornada, los referentes de la Zona Oeste analizaron los avances de los ensayos que CREA sostiene desde hace varias campañas. Uno de los temas centrales fue el estudio de las brechas de rendimiento entre el potencial y lo alcanzable.
- Soja: se detecta una brecha de entre 1.200 y 1.500 kilos, donde la genética y el uso de fungicidas juegan un rol clave.
- Maíz: la diferencia ronda los 3.000 kilos en maíces tempranos y unos 2.300 kilos en tardíos, con fuerte incidencia de la fertilización, micronutrientes y manejo.
Los ensayos, que se replican en cinco o seis localidades de la Zona Oeste, aún deben ser cosechados. Una vez obtenidos los resultados finales, serán integrados en un informe conjunto y difundidos a través de las redes CREA.
El caso del trigo: altos rindes, baja calidad
Finalmente, se abordó el desempeño del trigo, que sorprendió por rindes récord —con lotes de hasta 7.500 y 9.000 kilos— pero con problemas de calidad, como baja proteína y gluten. La explicación estuvo en una oferta ambiental excepcional, muy superior a la prevista al momento de fertilizar, que permitió al cultivo expresar rendimientos inéditos, aunque sin acompañar esos kilos con calidad panadera.
La jornada dejó un mensaje claro: la integración entre agricultura y ganadería, respaldada por información técnica y ensayos locales, es una de las claves para sostener sistemas productivos eficientes y adaptados a un contexto cambiante. En ese camino, CREA Zona Oeste continúa apostando al trabajo en red y a la generación de conocimiento aplicado al territorio.



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