El coordinador de la Comisión de Carnes de CARBAP brindó una charla informativa en la Sociedad Rural sobre la obligatoriedad del chip en terneros. Explicó los costos, la flexibilidad de SENASA y cómo este sistema busca posicionar la carne argentina en los mercados más exigentes. “Es la herramienta que nos va a pedir el mundo”. Claves, alcances y dudas del nuevo sistema obligatorio

En un contexto de cambios estructurales para la ganadería argentina, los salones de la Sociedad Rural de Carlos Casares fueron sede de una charla clave sobre la Identificación Electrónica Animal. El encuentro, organizado por la entidad local junto a FUDEAGRO, contó con la disertación de Fernando Ferrari, referente de CARBAP, quien detalló los alcances de la normativa que entró en vigencia el pasado 1 de enero.
En diálogo con Casares On Line, Ferrari despejó dudas sobre un sistema que genera tanto expectativas como incertidumbre entre los productores, especialmente respecto a los costos y la logística de implementación.
Un cambio postergado que ya es realidad
Aunque originalmente el sistema debía implementarse en 2025, el debate gremial y la necesidad de capacitación llevaron a la Secretaría de Agricultura y al SENASA a postergar la obligatoriedad para el 1 de enero de 2026.
“Desde CARBAP siempre sostuvimos que esto debía ser voluntario y gradual, empezando por los productores de exportación (Cuota Hilton o UE)”, señaló Ferrari. Sin embargo, aclaró que, aunque no se logró la gradualidad deseada en la norma, la institución apoya el concepto de fondo: “Estamos a favor de la trazabilidad porque es lo que nos va a pedir el mundo. Con los nuevos acuerdos con el Mercosur y la apertura hacia Estados Unidos, la trazabilidad es innegociable”.
Claves del sistema: ¿Qué debe saber el productor?
Para llevar tranquilidad a los establecimientos, Ferrari puntualizó los aspectos técnicos y operativos más relevantes:

- Solo para terneros: La obligatoriedad rige exclusivamente para los animales nacidos a partir de esta zafra. No es necesario identificar a todo el rodeo (vacas o toros) de manera inmediata.
- Convivencia de sistemas: Durante este año, coexistirán las caravanas analógicas remanentes (solo para quienes ya las tenían y según acta de vacunación) con el nuevo chip electrónico. Cabe destacar que desde diciembre pasado ya no se fabrican más dispositivos analógicos.
- El binomio de identificación: Se utiliza un sistema doble que puede ser un botón con chip y caravana visual, chip inyectable o bolo ruminal. El más económico y difundido es el chip en la oreja.
- Flexibilidad en la lectura: Una de las mayores preocupaciones era el costo del “bastón” lector (que oscila entre los 800 y 1.500 dólares). Ferrari aclaró que el criador no tiene la obligación de comprarlo. Es el comprador o el destino final quien debe contar con la herramienta para cerrar el movimiento en el sistema.
El desafío de los costos y la logística
El dirigente no ocultó la brecha económica: “Una caravana analógica tenía un costo determinado, y hoy la electrónica cuesta prácticamente diez veces más“. No obstante, destacó que como herramienta de gestión es “excelente”, ya que permite cargar datos de peso, raza, genealogía y sanidad que pueden seguir al animal hasta la góndola.
En cuanto a la logística en ferias de gran volumen (como las de Brandsen o Rauch), Ferrari llevó tranquilidad confirmando que las pruebas con paneles de lectura rápida en los bretes han sido exitosas, permitiendo procesar miles de terneros sin demoras significativas.
Pérdida de chips y continuidad de la trazabilidad

Ferrari explicó qué sucede en caso de pérdida de la caravana o del chip. Si se pierde la caravana visible pero el chip permanece, no es necesario reponerla. En cambio, si se pierde el chip, se pierde la trazabilidad del animal, aunque es posible reimplantar uno nuevo informando la situación a SENASA.
Ferrari concluyó destacando que se trata de un proceso que irá ajustándose con el tiempo y que surgirán nuevas dudas a medida que avance su aplicación. En ese marco, confió en que SENASA acompañará al productor con flexibilidad y comprensión en esta etapa de transición hacia un sistema de identificación y trazabilidad más moderno.
El camino hacia el 2028
El objetivo de SENASA es que, para finales de la década, el sistema alcance a la totalidad del stock nacional. “Argentina es un país muy grande y las realidades de la zona pampeana no son las mismas que las de Formosa. SENASA ha entendido esto y prometió flexibilidad para acompañar al productor en este cambio”, concluyó Ferrari.
La trazabilidad electrónica no es solo una nueva forma de marcar animales; es el pasaporte de la carne argentina hacia un mercado global que exige, cada vez más, conocer la historia detrás de cada corte.


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