Marcelo González presentó en TodoLactea una experiencia única en el país basada en la mansedumbre y el vínculo emocional con búfalos. Junto a su hija Iriana, mostró cómo trabajan con niños y adultos en terapias asistidas, mientras impulsan una nueva mirada sobre un animal históricamente asociado a la agresividad.

Una propuesta que rompe prejuicios
Por Redacción Casares On Line – En el marco de TodoLactea, Marcelo González, oriundo de San Martín de la Escoba, Santa Fe, volvió a captar la atención del público con una propuesta tan llamativa como innovadora: la “búfaloterapia”, una experiencia terapéutica asistida con búfalos que busca demostrar que estos animales pueden ser mansos, afectivos y altamente inteligentes.
Acompañado por su hija Iriana y por “Lola”, una cría búfala que esta siendo entrenada para interactuar con personas, González explicó que el objetivo principal es “romper el mito” que históricamente persiguió a esta especie.
“Siempre se dijo que el búfalo es tosco, agresivo y peligroso. Nosotros estamos demostrando todo lo contrario: son animales inteligentes, cariñosos y con los que se puede interactuar perfectamente”, expresó.
Marcelo aseguró que actualmente es instructor en manejo de búfalos y que ya recorrió más de 80 establecimientos en siete provincias, trabajando con alrededor de 35 mil animales.
Terapias con búfalos: una experiencia inédita

Lejos de limitarse a la producción ganadera, el trabajo que desarrolla la familia González apunta a un costado profundamente humano y social.
“Nosotros somos los creadores de terapia con búfalo”, afirmó Marcelo, al tiempo que explicó que trabajan con niños y adultos en distintas experiencias terapéuticas, especialmente vinculadas a personas con discapacidad.
Uno de los casos más recientes se desarrolló en la localidad santafesina de Ercilia, donde donaron su trabajo para entrenar un búfalo destinado a un espacio de equinoterapia.
“Llevamos un búfalito a Apapachar de Ercilia. Nosotros lo amansamos y capacitamos a las personas que van a trabajar con él. El vínculo humano-animal es fundamental”, relató.
Actualmente también trabajan junto a centros terapéuticos en Corrientes, donde ya hay animales preparados para interactuar con pacientes.
Marcelo remarcó que la clave del proceso está en la confianza, el tiempo y el respeto hacia el animal.
“No se trata de imponer fuerza. El búfalo tiene memoria y entiende muchísimo. Hay que trabajar tranquilos, dejarlo pensar y generar confianza”, sostuvo.
El valor de la mansedumbre
Durante la entrevista, González explicó que la agresividad atribuida a los búfalos muchas veces responde al desconocimiento y al manejo incorrecto.
“Si a un animal se lo deja salvaje y solo se lo ve una vez al año, obviamente nos va a considerar una amenaza”, explicó.
En cambio, el trabajo cotidiano, el contacto permanente y la interacción calma permiten lograr animales dóciles y preparados incluso para terapias con niños.
“No le vamos a ganar jamás por fuerza a un búfalo. Tenemos que ser inteligentes y aprender a leer su comportamiento”, señaló.
Una pasión que pasa de generación en generación

La otra gran protagonista de la jornada fue Iriana González, quien desde muy pequeña acompaña a su padre en el trabajo con búfalos y ya lleva varios animales amansados.
Con apenas 13 años, contó que dedica parte de sus días a interactuar con los animales, generar confianza y trabajar en la mansedumbre necesaria para las terapias.
“Con amor y un poquito todos los días ellos se amansan”, contó mientras acariciaba a Lola.
La adolescente aseguró que el cariño que generan estos animales fue lo que la llevó a enamorarse de esta actividad.
“Son muy cariñosos y muy compañeros. Cuando generan vínculo no paran de seguirte”, explicó.
Marcelo destacó además que transmitir este conocimiento a sus hijos tiene un valor especial.
“Esto me lo enseñó mi padre y hoy yo se lo transmito a mis hijos. Es algo que lleva tiempo, observación y mucho aprendizaje sobre el comportamiento animal”, remarcó.
El crecimiento del búfalo en Argentina

Más allá del aspecto terapéutico, González también habló del crecimiento sostenido de la producción bubalina en el país.
Según explicó, la demanda viene creciendo fuertemente y actualmente supera la oferta disponible. Corrientes lidera el desarrollo de la actividad, aunque también hay expansión en Santa Fe, Chaco, Formosa, Córdoba, Buenos Aires, La Pampa y San Luis.
En ese sentido, destacó además las propiedades nutricionales de la carne y la leche de búfalo.
“Un litro de leche de búfalo equivale en nutrientes a cinco litros de leche vacuna”, aseguró.
La experiencia presentada en TodoLactea dejó en claro que, detrás de un animal históricamente incomprendido, también puede existir una herramienta de inclusión, afecto y terapia.


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