En el marco del Congreso desarrollado en Rosario, directivos de la firma detallaron el impacto productivo del nuevo Nitromax Z en cultivos de invierno y estivales, y analizaron el avance de los fertilizantes con baja huella de carbono en la agenda global.

(Por Casares On Line) – El Congreso AAPRESID, llevado a cabo en el predio ferial de la ciudad de Rosario durante los primeros días de agosto, volvió a consolidarse como el centro neurálgico del conocimiento agronómico, la innovación tecnológica y el debate sobre la sustentabilidad de los sistemas productivos de la región. En un contexto donde la eficiencia en el uso de los recursos y la exigencia de los mercados internacionales marcan el rumbo, la compañía Yara desembarcó con una propuesta integral enfocada en resolver dos de las principales demandas del productor argentino: maximizar los rendimientos por hectárea y avanzar de manera concreta hacia la descarbonización de la cadena agroindustrial.
Durante el desarrollo de la muestra, Juan Ignacio Holtz, ingeniero agrónomo y gerente de ventas de Yara, y Emilio Iglesias Sola, Director de Desarrollo de Negocios de los Fertilizantes con Baja Huella de Carbono de la firma, compartieron detalles técnicos, logísticos y de mercado sobre la artillería de soluciones que la empresa pone a disposición del sector.
La evolución de la familia Yara Vela: nutrición balanceada y eficiencia operativa
Al momento de abordar la oferta de fertilización nitrogenada para la campaña en marcha, Holtz presentó las alternativas que conforman la emblemática línea de productos de la marca: «Yara Vela es la denominación que reúne a nuestra familia de fertilizantes nitrogenados. Actualmente, disponemos de dos herramientas centrales para el mercado argentino: Nitromax Z y Sulfan. Ambas están formuladas sobre la base de nitratos y aportan calcio, pero le permiten al productor tomar la decisión nutricional según las deficiencias específicas de sus lotes».
Por un lado, Sulfan combina el nitrógeno nítrico con una fuente de azufre de alta disponibilidad. Por el otro, la gran novedad del catálogo es Nitromax Z, el desarrollo más reciente de la compañía, que llega para hacer evolucionar al tradicional y ampliamente utilizado Nitrodoble.
«Nuestra estrategia comercial fue transformar a un producto tan querido y probado como el Nitrodoble en Nitromax Z. Mantiene exactamente todas las virtudes físicas y químicas de la versión anterior, pero incorpora magnesio —elemento central de la molécula de clorofila— y zinc. La receptividad por parte del productor fue excelente porque viene a solucionar una deficiencia de zinc que hoy está presente en la inmensa mayoría de los suelos de la región pampeana», precisó Holtz.
Ventajas físicas y comportables en el lote

Uno de los puntos en los que más enfatizó el gerente de ventas fue la versatilidad de estos fertilizantes para ser aplicados al voleo, gracias a sus elevadas especificaciones de fabricación:
- Mayor ancho de labor y distribución: A diferencia de la urea, cuyo peso específico ronda los 800 kg/m³, Nitromax Z alcanza los 1100 kg/m³. Esta mayor densidad, sumada a la homogeneidad de sus gránulos, garantiza un alcance superior en la máquina distribuidora y una aplicación pareja en todo el lote.
- Comportamiento óptimo en frío (Campaña Fina): Al estar formulado en base a nitratos, el nitrógeno queda disponible de manera inmediata para las raíces. En planteos de trigo y cebada, donde las bajas temperaturas invernales ralentizan el proceso biológico de conversión de urea a amonio y luego a nitratos, Nitromax Z no sufre demoras operativas.
- Cero pérdidas por volatilización (Campaña Gruesa): En aplicaciones sobre cultivos estivales como maíz o soja, el producto no padece volatilización bajo condiciones de altas temperaturas o falta de incorporación mecánica, garantizando que cada unidad de nitrógeno aplicada se traduzca efectivamente en kilogramos de rinde.
El impacto del zinc: logística simplificada y saltos de rendimiento
Uno de los grandes cuellos de botella en la nutrición con micronutrientes ha sido históricamente su forma de aplicación, al requerir compras separadas, mezclas complejas o pasadas adicionales de foliares o tratamientos de semilla.
| Parámetro Nutricional | Formulación Nitromax Z | Beneficio Técnico Directo |
| Fuente Nitrogenada | Nitratos de alta eficiencia | Disponibilidad inmediata sin demoras por frío ni volatilización. |
| Aporte de Magnesio | Magnesio integrado | Estimula la síntesis de clorofila y la capacidad fotosintética. |
| Aporte de Zinc | Microdosificación homogénea por gránulo | Precursor proteico; evita penalizaciones por calidad en grano. |
| Propiedades Físicas | Peso específico de 1100 kg/m³ | Mayor ancho de trabajo y distribución uniforme en aplicaciones boleadas. |

«El zinc es un micronutriente indispensable, pero las dosis que requiere el cultivo son muy bajas. Lograr que viniera formulado homogéneamente dentro del mismo gránulo de nitrógeno, de forma que en cada metro cuadrado del lote caiga la cantidad justa de zinc, es una ventaja logística de enorme valor. El productor hace la misma labor de refertilización nitrogenada que tenía planificada, pero resuelve la carencia nutricional de una sola vez», remarcó Holtz.
Respecto a las respuestas en balanza, las pruebas de campo realizadas en zona núcleo arrojaron datos contundentes en trigo: «Donde el zinc representa la limitante principal del suelo, hemos registrado incrementos de rendimiento que se ubican entre los 500 y 600 kilos por hectárea, llegando a picos de hasta 900 kilos extra. Además, hay una sinergia biológica entre el nitrato y el zinc en la raíz, donde el nitrato actúa como movilizador y transportador. A esto se suma el impacto en calidad: al ser precursor en la síntesis de proteínas, aplicar zinc en el momento adecuado evita castigos comerciales al momento de la entrega de la cosecha».
Rumbo a la huella de carbono cero: la visión global y el rol de la Argentina
En la segunda mitad del intercambio periodístico, la conversación se centró en la sustentabilidad ambiental a escala macro. Emilio Iglesias Sola, Director de Desarrollo de Negocios de Fertilizantes con Baja Huella de Carbono, repasó las medidas que Yara lleva adelante a nivel global y cómo influyen las exigencias internacionales sobre el esquema agrícola local.
«Nuestra responsabilidad no termina en la fábrica. Como empresa tenemos la obligación moral y comercial de reducir las emisiones en toda la cadena de valor, lo que se denomina Scope 3 Aguas Abajo. Esto implica estudiar e implementar tecnologías tanto en la fase de producción —vía electrólisis y captura de carbono— como en la fase de uso en el campo», explicó Iglesias Sola.
Entre las herramientas destinadas a minimizar la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) durante la aplicación, el directivo destacó el uso de inhibidores de la nitrificación y la adopción de tecnologías de agricultura de precisión (precision farming), orientadas a que el agricultor dosifique estrictamente lo que la planta necesita sin generar excedentes en el ambiente.
Comparativa internacional y las exigencias de los mercados de exportación
Al analizar la situación de la Argentina frente a otros bloques económicos como Europa o Norteamérica, Iglesias Sola desmitificó la idea de que el país se encuentre relegado en la materia:

«Argentina es una región referente y avanzada en materia de descarbonización. Ya contamos con clientes locales que adquieren fertilizantes con baja huella de carbono para volcar su producción a multinacionales alimenticias que exigen estos parámetros. En Latinoamérica hay casos muy intensivos como el del café en Colombia, pero la dinámica actual depende principalmente de quién demanda la materia prima final».
Consultado sobre los plazos en los que los países compradores exigirán certificaciones de carbono sobre los granos exportados, el especialista advirtió sobre la inminencia del cambio normativo:
«A día de hoy, en Europa ya existe una tasa al carbono (Carbon Border Adjustment Mechanism) aplicada a la importación de fertilizantes: si el insumo supera determinados límites de emisiones, paga un diferencial. En lo que respecta al grano, es difícil precisar si faltan dos, cinco o diez años para que impongan una exigencia similar, pero es un proceso inevitable. La agricultura representa cerca del 2% de las emisiones globales y el sector estará obligado, ya sea por leyes, tasas o responsabilidad social, a descarbonizarse».
Por último, Iglesias Sola dejó una recomendación directa para los productores agropecuarios argentinos: «Aunque en este momento el beneficio económico inmediato por producir con menor huella sea modesto, empezar a trabajar hoy en la contabilización del carbono, la certificación de buenas prácticas y la auditoría externa es una inversión de aprendizaje fundamental. El productor que se adelante a este proceso estará preparado y con ventaja competitiva para cuando la descarbonización pase de ser una tendencia opuesta a una exigencia del mercado global».
Con una propuesta que integra nutrición de vanguardia para asegurar la rentabilidad del lote y la preparación hacia estándares ambientales de nivel mundial, Yara ratificó en Rosario su compromiso con una agricultura tan eficiente en el presente como sustentable de cara al futuro.



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