Con ciencia en la mano: la estrategia del IPCVA para defender la carne argentina en las negociaciones internacionales

En el marco del 34° Congreso Aapresid en Rosario, Adrián Bifaretti, jefe del Departamento de Promoción Interna del IPCVA, detalló cómo la investigación respaldada por el CONICET, el INTA y el INTI se convirtió en el principal respaldo técnico frente a las exigencias ambientales de la Unión Europea y el consumo joven.

(Por Casares On Line). — Bajo el lema “Nuestro Suelo, Nuestra Voz”, la 34° edición del Congreso Aapresid albergó debates clave para el futuro del negocio agropecuario nacional. En ese escenario, uno de los ejes centrales giró en torno a las exigencias internacionales de sustentabilidad y la posición que debe asumir la Argentina frente a los bloques compradores. Al respecto, Adrián Bifaretti, jefe del Departamento de Promoción Interna del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), explicó el trabajo silencioso de validación científica que lleva adelante el organismo para respaldar el estatus ambiental y productivo del rodeo nacional.

Frente al avance de regulaciones internacionales como las exigencias de libre deforestación de la Unión Europea, el IPCVA enfoca sus esfuerzos en generar datos duros a nivel local. “Una de las demandas clave de los mercados internacionales es la transparencia. Y ahí el instituto trabaja generando información y evidencia científica junto a organismos de prestigio como el CONICET, el INTA y el INTI”, remarcó Bifaretti durante su participación en el encuentro.

Evidencia científica para la mesa de negociación

Uno de los datos más contundentes presentados surge de un relevamiento elaborado por la Red de Seguridad Alimentaria del CONICET: el 87% del territorio argentino presenta riesgo nulo de deforestación. Según subrayó el funcionario, no se trata de un eslogan publicitario, sino de un diagnóstico con una metodología sólida y reconocida a escala global.

Esta misma rigurosidad se trasladó a las mediciones de huella hídrica y huella de carbono. “Argentina es uno de los pocos países que cuenta con un análisis de ciclo de vida de su carne bovina sobre una muestra equivalente al 20% de la faena nacional. Esos estudios demuestran que a nivel de tranquera se produce un kilo de carne de animal vivo con la mitad de agua que en otras regiones del mundo y con menores emisiones de dióxido de carbono”, afirmó el especialista.

Este paquete de datos técnicos será la carta que jugará la Argentina cuando dispute ante los compradores comerciales y los organismos internacionales la reclasificación del país en los rankings de riesgo ambiental. “Cuando haya que sentarse a negociar cómo la Unión Europea reclasifica a la Argentina, no tengo dudas de que sobre la mesa va a estar el análisis de riesgo que financió el IPCVA. Muchas veces ese detrás de escena del marketing y de la comunicación no se ve, pero es fundamental”, señaló Bifaretti.

El rol institucional frente a las crisis y la desinformación

Consultado sobre el valor estratégico de contar con una entidad articuladora de la cadena de ganados y carnes, el directivo recordó momentos en los que el instituto debió actuar como dique de contención diplomático y comercial. Tal fue el caso de los períodos de cierre de exportaciones dispuesto por gobiernos nacionales, donde el IPCVA debió entablar un diálogo directo con los compradores del exterior para explicar que el problema no respondía a un incumplimiento de los productores o de la industria frigorífica privada.

“Cuando las políticas institucionales no han acompañado, o en momentos de conflicto entre el campo y el gobierno, el instituto salió a poner la cara ante los mercados internacionales y a explicarle a la sociedad que el sector ganadero es uno de los que más arraigo y divisas genera en el interior argentino”, enfatizó.

Asimismo, el trabajo de extensión del IPCVA no solo abarca el frente externo, sino también el acompañamiento técnico al productor para elevar la eficiencia del rodeo, impulsando desde prácticas de manejo tradicionales hasta tecnologías de precisión como el uso de drones.

Drones, narrativa tecnológica y el consumo en las nuevas generaciones

En el marco del foro previo desarrollado en la Bolsa de Comercio de Rosario, Bifaretti disertó sobre el impacto exponencial de los drones en la ganadería. Lejos de considerarlos una moda, destacó que la tecnología de precisión está cambiando radicalmente la toma de decisiones en los establecimientos y genera un incentivo crucial: la vuelta de los jóvenes al trabajo rural.

“Hay una narrativa tecnológica que fascina a las generaciones más jóvenes. Mientras que apelar únicamente a las viejas tradiciones puede sonar obsoleto para un chico de hoy, la innovación digital atrae y vuelve a conectar a las nuevas generaciones con el campo”, explicó.

Esta lectura del escenario generacional se traslada de igual modo a la estrategia de comunicación en el mercado interno. Frente a los discursos que cuestionan las propiedades nutricionales de la carne o promueven un ambientalismo extremo en redes sociales, el IPCVA trabaja junto a médicos, pediatras y nutricionistas para aportar fundamentos científicos.

“El campo de batalla de la opinión pública hoy son las redes sociales. Por eso desarrollamos campañas enfáticas sobre carne y salud, deporte y gastronomía en lenguajes accesibles y directos. Hay que poner la evidencia sobre la mesa, pero traducida a un lenguaje asimilable que despierte curiosidad en los jóvenes”, concluyó Bifaretti.

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