“La ecografía vino a poner luz donde antes había oscuridad”: Las claves genéticas y el manejo en Cabaña La Coincidencia

En el marco del sexto remate anual de la cabaña La Coincidencia en 9 de Julio, el trabajo de selección y la tecnología aplicada a la raza Limangus volvieron a demostrar por qué la ganadería de precisión marca el rumbo en la región. Detrás de los reproductores que salen a la pista hay un exhaustivo seguimiento técnico que combina sanidad, nutrición, genética y bienestar animal.

Detrás de cada reproductor que sale a la pista hay un proceso continuo de evaluación y selección. La labor diaria en el establecimiento no se limita al cuidado básico, sino que abarca la responsabilidad de ejecutar las inseminaciones artificiales en los distintos campos de la cabaña y llevar adelante controles específicos, como las ecografías de calidad de carne y el seguimiento de los animales que ingresan y salen de las pruebas de Eficiencia de Conversión Alimenticia (RFI).

Sanidad integral: mucho más que un plan de vacunación

Uno de los conceptos centrales del trabajo en el campo es la visión amplia sobre la sanidad. A menudo, el término se asocia de forma exclusiva al cumplimiento de un calendario de vacunas, pero en la práctica cotidiana abarca múltiples factores interconectados.

La nutrición representa un pilar determinante. Comer en abundancia no garantiza que el animal esté bien alimentado; la clave radica en ofrecer una dieta balanceada en proteínas, energía, fibra y minerales, acompañada por agua de buena calidad. Un desbalance en estos componentes no solo impide que la hacienda gane el peso requerido, sino que incluso puede provocar daños digestivos o metabólicos. A esto se suman el estado de las instalaciones y el buen trato por parte del personal, aspectos fundamentales para evitar el estrés y permitir que el potencial genético de los rodeos se exprese en su totalidad.

Ecografía de carne: datos concretos “atrás del cuero”

La incorporación de la ecografía para evaluar la calidad de la carne significó un cambio de paradigma en los criterios de selección ganadera. Se trata de un estudio no invasivo y rápido: se aplica aceite sobre la zona de examen y, mediante el uso de un ecógrafo y un software especializado, se obtienen mediciones en apenas dos minutos.

El diagnóstico arroja variables precisas entre la 12ª y 13ª costilla y en la zona de la grupa:

  • Área de ojo de bife (cm²): Determina la cantidad total de músculo.
  • Espesor de grasa dorsal y de cadera (mm): Mide la cobertura adiposa del animal.
  • Grasa intramuscular (%): Determina el nivel de marmoleado de la carne.

Esta herramienta aporta información valiosa según el sexo del animal. En las hembras, se asigna especial relevancia a la cantidad de grasa por su relación directa con la fertilidad y la eficiencia reproductiva. En los machos, la prioridad se centra en la muscularidad y el aporte de testosterona, garantizando que el reproductor transmita a sus crías una conformación carnicera superior para el momento del gancho.

  • En hembras: Se prioriza la cantidad de grasa, un indicador clave vinculado directamente a la fertilidad y la eficiencia reproductiva.
  • En machos: Se busca una mayor muscularidad, garantía de capacidad de transmisión carnicera para lograr novillos pesados al gancho.

“La ecografía vino a poner luz donde antes había oscuridad. Antes veíamos un animal tapado por el cuero y decíamos si era más lindo o más feo. Hoy el comprador no solo se lleva un animal que le gusta, se lleva datos concretos”, señalaron.

De este modo, la ecografía terminó con la época en que la elección dependía únicamente de la apreciación visual. Hoy, el productor que adquiere un reproductor no se lleva solo una conformación estética agradable, sino un paquete de datos científicos que respaldan el rendimiento productivo.

Adaptabilidad comercial y trazabilidad digital

La raza Limangus destaca por su versatilidad para responder a las exigencias de los distintos mercados. A través de diferentes esquemas de alimentación y recría, permite terminar tanto un novillo liviano de 300 a 380 kilos para el consumo interno, como llevarlo a 500 kilos para los requerimientos de exportación. Además, su aptitud para el cruzamiento industrial sobre vacas Angus ofrece resultados de alta productividad en los campos comerciales.

A esta plasticidad se suma el uso de tecnología de identificación electrónica mediante chips y bastones lectores. Este sistema agiliza el trabajo en la manga, elimina errores en la lectura de caranas y permite asociar de forma instantánea el número de cada animal con su historial de peso al nacer, ganancia al año y datos ecográficos.

El bienestar animal como garantía de trabajo seguro

La mansedumbre de la hacienda es el resultado de un manejo consciente durante toda su crianza. El trabajo sin violencia, evitando el uso de perros, golpes o choques a caballo, previene que los animales se alteren durante las faenas de rutina. En Cabaña La Coincidencia, el cuidado de la hacienda está directamente ligado a la seguridad laboral: el trato sereno hacia los animales es la principal herramienta para garantizar la tranquilidad y la integridad de los operarios en las instalaciones.

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