El ingeniero agrónomo Juan Pablo Yaquinta, gerente de siembra asociada de Tomás Hermanos, realizó un balance sobre el crecimiento sostenido del girasol dentro del esquema productivo de la empresa. La evolución genética de los híbridos, el aumento del valor internacional del grano, la competitividad frente a la soja y la necesidad de diversificar riesgos posicionan nuevamente al cultivo como una alternativa rentable y estratégica para los productores.

Un cultivo que recuperó protagonismo
En los últimos años, el girasol volvió a ocupar un lugar clave dentro del plan de siembra general de Tomás Hermanos. Según explicó Yaquinta, la empresa mostró cómo fue evolucionando la superficie sembrada y cómo el cultivo pasó de tener una presencia marginal a consolidarse como una pieza importante dentro de la rotación.
El agrónomo señaló que el abandono histórico del girasol estuvo vinculado a cuestiones económicas: durante mucho tiempo presentaba rentabilidades negativas o muy por debajo del maíz y la soja, lo que impedía incluirlo en la planificación productiva. Sin embargo, esa situación cambió notablemente en la última década.
“Hoy el girasol volvió a tener un papel importante dentro de la superficie que sembramos en forma asociada”.
Tecnología y genética: la clave del nuevo escenario

Uno de los factores determinantes en el resurgir del girasol fue la evolución tecnológica. Los nuevos híbridos permiten mayores rindes y bonificaciones por contenido de materia grasa mucho más atractivas que en años anteriores.
Esta mejora genética elevó el potencial productivo del cultivo y lo posicionó nuevamente como una opción competitiva frente a la soja, especialmente en determinados ambientes productivos donde antes quedaba relegado.
Además, la implementación de nuevas prácticas de manejo y tecnologías aplicadas al cultivo contribuyó a mejorar su estabilidad y eficiencia productiva.
El impacto del precio internacional
Otro elemento decisivo fue el aumento del valor de la tonelada de girasol a nivel global. Según explicó Yaquinta, el precio comenzó a subir incluso antes del conflicto entre Rusia y Ucrania y mantuvo una tendencia alcista en campañas posteriores.

A esto se suma la bonificación por materia grasa, que puede representar entre un 17% y un 22% adicional sobre el valor base del grano. En términos económicos, este factor transforma al girasol en un cultivo altamente competitivo.
“Cuando multiplicás precio, bonificación y estabilidad de rinde, el girasol hoy puede superar a la soja en rentabilidad”.
También influye el esquema impositivo: el girasol posee menos retenciones que la soja, lo que mejora el resultado final del productor.
Costos similares, decisiones distintas
En cuanto a los costos de producción, el especialista aclaró que implantar una hectárea de girasol demanda una inversión muy similar a la de soja. La diferencia principal radica en la relación entre precios y rendimientos.
Cuando el valor del girasol supera determinados niveles, comienza a competir directamente con la soja y puede incluso desplazarla dentro del esquema de rotación, algo que hoy ya está ocurriendo en varios lotes.

Demanda global y ventajas logísticas
El mercado internacional también impulsa el crecimiento del cultivo. La demanda mundial de aceite de girasol, con mercados activos como India, sostiene valores atractivos para el productor.
Además, el girasol presenta una ventaja logística: muchas fábricas procesadoras se encuentran más cerca que los puertos de exportación utilizados para otros granos, lo que reduce costos de flete y mejora la rentabilidad final.
Clima, manejo y desafíos agronómicos
Desde el punto de vista técnico, Yaquinta destacó que el girasol exige precisión en la fecha de siembra y una excelente calidad de implantación. Sembrarlo temprano —a comienzos de octubre— es clave para lograr buenos rendimientos.
También requiere lotes limpios de malezas y una correcta distribución de plantas, ya que tiene menor capacidad de compensación que la soja ante errores iniciales. Sin embargo, en materia sanitaria presenta un perfil favorable gracias a híbridos más resistentes y tolerantes a enfermedades.
“La soja puede recuperarse en algunas situaciones; el girasol necesita arrancar bien para expresar su potencial”.
Diversificación: la estrategia para el futuro
Pensando en próximas campañas, el gerente de siembra asociada recomendó mantener esquemas productivos diversificados. Dejar los lotes abiertos y definir los cultivos según la evolución del mercado permite mejorar la estabilidad económica del productor.
Aunque las condiciones puedan variar por cambios en precios o retenciones, el girasol aparece hoy como una alternativa rentable que puede incluso superar a la soja en determinados escenarios.
“No hay que descartar el girasol; hoy puede generar una renta que la soja todavía no está logrando”.
- La recomendación desde la gerencia de siembra asociada de Tomás Hermanos es clara: no poner todos los huevos en la misma canasta.
El girasol vive un nuevo impulso en el campo argentino. La combinación de genética avanzada, precios internacionales favorables, menores retenciones y estabilidad productiva lo transformó nuevamente en un cultivo estratégico. Para empresas como Tomás Hermanos, su crecimiento dentro del esquema de siembra demuestra que diversificar y adaptarse a los cambios del mercado sigue siendo la clave para sostener la rentabilidad en un contexto agrícola cada vez más desafiante.


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