Campaña Gruesa 2026/27: Argentina apunta a un nuevo récord de producción y el campo mira con optimismo el escenario internacional

La Bolsa de Cereales proyectó una producción de 157,9 millones de toneladas para la campaña 2026/27, apenas por encima del récord alcanzado en el ciclo anterior. Ramiro Costa, gerente general de la entidad, destacó el buen nivel de precios, la incorporación de tecnología y las perspectivas climáticas, aunque advirtió sobre el impacto de los costos y la necesidad de avanzar en infraestructura.

La campaña agrícola 2026/27 comenzó a tomar forma con las primeras proyecciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, que anticipan un nuevo escenario récord para la producción argentina.

En el marco del décimo Lanzamiento de la Campaña Gruesa, la entidad estimó que el país podría alcanzar 157,9 millones de toneladas, frente a los 157,1 millones registrados durante el ciclo anterior. Se trataría, de concretarse, de un nuevo máximo productivo, aunque con un crecimiento de apenas el 0,5%.

En diálogo con Casares On Line, el gerente general de la Bolsa de Cereales, Ramiro Costa, destacó que el escenario general es positivo y que el crecimiento no estaría explicado solamente por una mayor superficie sembrada, sino también por el doble cultivo, la incorporación de tecnología y las perspectivas de mejores rindes.

“Estamos proyectando que podemos estar en niveles muy parecidos o incluso superiores”

Costa señaló que la campaña comenzó con buenas señales y que las perspectivas se fueron consolidando a medida que avanzaron las primeras siembras.

“Arrancamos con una campaña que pinta muy bien. Las siembras se vienen consolidando muy fuerte”, explicó, y destacó especialmente el comportamiento del girasol y las expectativas que genera la campaña gruesa.

Según sostuvo, si se alcanzan las cifras proyectadas, Argentina podría consolidar un segundo año consecutivo de producción récord, después de un ciclo anterior que dejó una vara muy elevada.

Uno de los factores que contribuyen a este escenario son los precios internacionales de los granos. Costa remarcó que el mercado está generando incentivos para mantener los niveles de siembra y tecnología.

“Los buenos precios internacionales, el mundo está ayudando, incentivando a que se siembre más, de que se aplique más tecnología”, afirmó.

Precios favorables, pero con costos que también aumentaron

El panorama, sin embargo, no es uniforme. El gerente general de la Bolsa de Cereales señaló que mientras los precios de los granos muestran un comportamiento favorable, algunos costos productivos también registraron incrementos importantes.

Entre ellos mencionó especialmente al gasoil y los componentes vinculados a la energía.

“En el juego de cuánto subieron los granos, cuánto subieron los costos, finalmente quedan los márgenes muy heterogéneos a nivel país”, explicó.

Esa heterogeneidad también aparece entre los distintos cultivos y regiones, aunque, tomando los promedios generales, la entidad considera que el escenario resulta propicio para una nueva campaña de buenos niveles productivos.

Las encuestas realizadas por la Bolsa de Cereales, además, muestran que los productores mantienen el interés por sostener o incluso incrementar los niveles tecnológicos.

No se trata de sembrar muchas más hectáreas

Uno de los aspectos destacados por Costa es que el crecimiento proyectado de la producción no responde principalmente a una fuerte expansión del área sembrada.

“La superficie de siembra varía muy poco positivamente”, explicó.

En este sentido, cobra importancia el doble cultivo, donde una misma hectárea puede ser utilizada dos veces durante el ciclo agrícola. El ejemplo mencionado fue la combinación trigo-soja.

A esto se suma la expectativa de buenos rendimientos, favorecidos por las condiciones climáticas previstas y por una mayor utilización de tecnología.

El resultado proyectado es un incremento productivo relativamente pequeño en términos porcentuales, pero significativo por partir de un nivel que ya es récord.

“Estamos hablando de un crecimiento del 0,5%, es un número muy pequeño, pero consideremos que estamos hablando de un número récord; es decir, sobre un récord, un poco más todavía”, sostuvo Costa.

El impacto económico sería mayor que el crecimiento de la producción

Para la Bolsa de Cereales, uno de los datos más relevantes no está solamente en las toneladas adicionales que pueda generar la campaña, sino en el impacto económico que tendría ese volumen combinado con los precios.

Costa estimó que el PBI agropecuario podría crecer cerca de un 6% y superar los 50.000 millones de dólares, mientras que las exportaciones agrícolas superarían los 40.000 millones de dólares, con un crecimiento estimado del 5%.

De esta manera, un incremento productivo relativamente moderado podría traducirse en un impacto considerablemente mayor sobre la economía argentina.

Un año Niño que genera expectativas

Otro de los puntos abordados durante la presentación fue el escenario climático. Costa explicó que, si bien existe expectativa por un año Niño y por un régimen de precipitaciones favorable, no necesariamente se trata de un fenómeno de una magnitud extraordinaria.

La experiencia de otros años Niño muestra, según explicó, que los rendimientos promedio suelen ubicarse por encima de los valores habituales.

Pero también pueden aparecer dificultades puntuales.

“Puede haber casos puntuales donde haya anegamientos o algunos problemas al momento de la siembra, al momento de realizar las aplicaciones tecnológicas que se requieran, o incluso generar demoras en cosecha”, indicó.

La extensión geográfica de la Argentina, sin embargo, funciona como un factor de compensación. La producción agrícola se desarrolla sobre más de 34 millones de hectáreas, por lo que una situación adversa en una determinada zona puede quedar compensada por mejores resultados en otras regiones.

El sudeste asiático, un mercado cada vez más importante

Con una producción que en los últimos diez años pasó de alrededor de 110 millones de toneladas a niveles cercanos a los 160 millones, Argentina enfrenta también el desafío de colocar ese volumen creciente en los mercados internacionales.

Costa destacó que uno de los destinos que viene adquiriendo mayor relevancia es el sudeste asiático, al tiempo que remarcó el trabajo realizado para abrir nuevos mercados y mejorar el acceso a distintos destinos.

“Si producimos más, vamos a exportar más. ¿Pero a quién? ¿Cómo? ¿Están abiertos los mercados?”, planteó.

En ese sentido, consideró que el país logró superar obstáculos que años atrás aparecían como una limitante para colocar mayores volúmenes.

Para el directivo, este proceso combina la apertura de mercados y el trabajo del sector privado para lograr que las empresas argentinas sean competitivas y puedan colocar la producción.

El desafío de pensar a diez años

El lanzamiento de la campaña gruesa 2026/27 coincidió además con el tercer Outlook del Mercosur, una iniciativa que propone ampliar la mirada y proyectar el comportamiento del sector agroindustrial a una década.

Costa destacó la importancia de este tipo de ejercicios para analizar hacia dónde se dirige la producción de alimentos y cuáles son las oportunidades que tiene la región.

Según explicó, las perspectivas muestran a América Latina y particularmente al Mercosur como una de las principales regiones con capacidad para incrementar la producción de alimentos destinada al resto del mundo.

El análisis incorpora la participación de especialistas de Brasil, Paraguay y Uruguay, con el objetivo de construir una mirada regional sobre las oportunidades, limitaciones e inversiones necesarias.

Infraestructura: una cuenta pendiente para acompañar el crecimiento

El crecimiento de la producción y de las exportaciones también vuelve a poner sobre la mesa una cuestión central para el sector agropecuario: la infraestructura.

En este punto, Costa señaló que la competitividad no depende exclusivamente de los precios internacionales o del tipo de cambio, sino también de los impuestos, la logística, la infraestructura vial y ferroviaria y el acceso a los mercados.

“Las inversiones grandes de infraestructura son muy necesarias, llevan tiempo, son muchísimo dinero invertido y es bueno que se empiecen”, sostuvo.

Entre las obras consideradas relevantes mencionó la mejora de las rutas, el acceso ferroviario y la posibilidad de incrementar la capacidad de transporte por ese medio.

También destacó la importancia de la Hidrovía, una obra largamente reclamada por el sector agroindustrial y que, según indicó, estaría avanzando.

Una campaña que comienza con buenas señales

Con una producción proyectada en 157,9 millones de toneladas, precios internacionales que generan incentivos, productores que mantienen su apuesta tecnológica y expectativas climáticas favorables, la campaña gruesa 2026/27 comienza con un escenario positivo.

El desafío será transformar esas condiciones en resultados concretos y, al mismo tiempo, avanzar sobre aquellos factores que pueden limitar la competitividad.

Para Costa, el potencial está presente. El crecimiento de la producción, la apertura de mercados y el posicionamiento del Mercosur como proveedor mundial de alimentos abren una oportunidad que, para ser aprovechada plenamente, requiere también inversiones, infraestructura y una estrategia de largo plazo.

La campaña recién comienza, pero las primeras cifras ya permiten anticipar que el campo argentino vuelve a mirar hacia un nuevo récord.

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