En el marco de una nueva Jornada a Campo del IPCVA, en Cabaña La Coincidencia en el distrito de 9 de Julio, técnicos del INTA Bordenave presentaron un innovador proyecto que combina cámaras multiespectrales y altimetría centimétrica. La tecnología permite realizar en apenas 20 minutos trabajos topográficos que antes demandaban semanas, logrando un incremento del 30% en la producción de forraje y un impacto directo en los márgenes económicos del productor ganadero.

La tecnología aplicada al sector agropecuario continúa derribando barreras y demostrando que la precisión ya no es exclusividad de la agricultura de producción intensiva. Durante la última Jornada a Campo organizada por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), el foco de atención se lo llevó una propuesta que busca transformar radicalmente la gestión de los establecimientos ganaderos mediante el uso de drones exploradores.
En diálogo técnico con los asistentes, Carlos Torres Carbonell, especialista del INTA Bordenave, detalló los alcances de una iniciativa conjunta financiada por el IPCVA, en la que participan activamente el mencionado instituto y el Departamento de Agronomía de la Universidad Nacional del Sur (UNS), con sede en Bahía Blanca. El proyecto persigue un doble propósito fundamental: la gestión eficiente de la carga animal basada en índices verdes y el diseño hidráulico express para la conservación de suelos.
Monitoreo forrajero e infraestructura hídrica en tiempo récord
De acuerdo a lo expuesto por Torres Carbonell, los vehículos aéreos no tripulados operan equipados con cámaras multiespectrales capaces de capturar diferentes bandas de luz. Esto permite procesar mapas de biomasa para determinar con exactitud el forraje disponible en cada lote. Sin embargo, el verdadero salto disruptivo del proyecto surgió como una respuesta directa a las severas inundaciones que afectaron a la región durante el año 2025.
“El sistema nos permite hacer trabajos de curvas de nivel y generar terrazas para retener el agua en los campos en muy poco tiempo”, puntualizó el técnico de Bordenave. La comparación con los métodos tradicionales resulta categórica: “Trabajos que por ahí duraban dos semanas de muestreo con el nivel geométrico tradicional, hoy con el dron los podemos hacer en 20 minutos de mapeo. Luego se dejan unas tres o cuatro horas procesando las imágenes en la computadora y obtenemos mapas de altimetría con un nivel de precisión centimétrico, algo que a nivel humano era imposible de lograr hasta este momento”.
Impacto directo en los kilos de carne y el margen bruto
La implementación de estos modelos digitales de elevación tiene un correlato inmediato en la productividad del suelo. Al confeccionar terrazas en curvas de nivel, se logra retener de manera óptima el agua de lluvia en las pasturas y cultivos forrajeros. Esta mejora en el aprovechamiento hídrico se traduce en hasta un 30% más de producción de forraje en el lote.
Posteriormente, mediante una gestión eficiente de la carga animal para aprovechar ese remanente vegetal, el beneficio se traslada directamente a la balanza, registrando un aumento estimado del 15% en la producción de carne por hectárea. Traducido a números reales, los especialistas estiman un incremento de rentabilidad que oscila entre los 5 y 15 dólares adicionales por hectárea para el productor ganadero.
El desafío del “Big Data” en el lote
- Capacidad operativa: En un solo vuelo de apenas 30 hectáreas, el equipo genera un volumen cercano a los 120 gigabytes (GB) de información cruda.
- Línea de tiempo: El proyecto tiene una duración pautada de dos años. El primer campo demostrativo con terrazas ya fue confeccionado hace un mes en Bahía Blanca y se encuentra en etapa de muestreo continuo.
- Próximo paso: Incursionan en algoritmos de reconocimiento aéreo para la contabilización automática de stock, estimación de peso y evaluación de la condición corporal del rodeo en pleno pastoreo.

Desafíos de procesamiento y futuro tecnológico
A pesar del enorme potencial, la adopción masiva de esta tecnología enfrenta barreras ligadas a la infraestructura digital y la capacitación. Torres Carbonell reconoció que el manejo de semejante volumen de datos (Big Data) representa la principal limitante actual del proyecto, requiriendo software especializado y un riguroso ajuste tecnológico para transformar esos gigabytes de datos en decisiones agronómicas con impacto positivo en el margen bruto.

Hacia el futuro, el horizonte ganadero promete expandirse. El equipo de investigación ya comenzó a incursionar en nuevos algoritmos que permitan realizar el conteo automático del rodeo mediante el vuelo aéreo e, incluso, estimar el peso y la condición corporal de los animales a distancia. Con el primer módulo demostrativo ya en marcha en la zona de Bahía Blanca, los muestreos e informes técnicos continuarán desarrollándose de forma intensiva hasta finales del corriente año, abriendo una ventana hacia la ganadería del mañana.


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