En el marco del remate feria realizado el martes en la Sociedad Rural de Carlos Casares, con cerca de 2.000 animales en pista, el analista de mercados ganaderos Diego Ponti ofreció una mirada profunda sobre el presente de la ganadería argentina: un escenario de márgenes positivos, oferta limitada y un cambio estructural donde la eficiencia pasó a ser determinante.

Un remate con volumen y señales del mercado
La jornada en el predio de la Sociedad Rural no solo dejó un importante volumen de hacienda comercializada, sino también señales claras del momento que atraviesa el sector.
Con una plaza sostenida y buena dinámica en las distintas categorías, el remate reflejó lo que hoy sucede a nivel país: firmeza en los valores, fuerte interés por la reposición y una oferta que no logra acompañar la demanda.
En ese contexto, la palabra de Diego Ponti permitió poner en perspectiva un negocio que dejó atrás la incertidumbre extrema y comienza a mostrar bases más sólidas.
Más previsibilidad, pero con precios en máximos históricos
Ponti fue contundente al comparar el presente con el año pasado. Si bien en 2025 los precios habían comenzado a recomponerse, el factor político y la incertidumbre económica condicionaban cualquier decisión productiva.
Hoy el escenario cambió de forma significativa.
La estabilidad en las reglas de juego —aunque todavía en consolidación— permite proyectar, planificar inversiones y asumir riesgos productivos con mayor respaldo. Pero lo más relevante es que esa previsibilidad convive con valores excepcionalmente altos.
El analista destacó que tanto la invernada como la hacienda gorda alcanzaron valores récord en términos históricos, incluso medidos en dólares. Esto no es un dato menor: implica que el negocio ya no depende exclusivamente de ajustes inflacionarios, sino que presenta rentabilidad real.
El fenómeno del ternero: demanda firme y precio sostenido

Uno de los puntos más desarrollados por Ponti fue el comportamiento del ternero en plena zafra.
Históricamente, este período del año implicaba una mayor oferta y, en consecuencia, una baja en los precios. Sin embargo, en la actualidad ocurre lo contrario: los valores se sostienen e incluso muestran resistencia a la baja.
Esto responde a una combinación de factores estructurales:
Por un lado, el costo de producción del kilo de carne resulta hoy altamente competitivo en relación con el precio de venta. Esto incentiva a los productores a retener hacienda y apostar a sumar kilos.
Por otro, existe una fuerte demanda de reposición, tanto de productores que buscan crecer como de aquellos que necesitan sostener sus sistemas productivos.
Además, el ternero se convirtió en la principal “variable de ajuste” del sistema: ante costos relativamente controlados y precios finales elevados, el valor de reposición absorbe gran parte de esa rentabilidad.
El resultado es un mercado firme, con poca voluntad de venta y alta competencia por cada lote disponible.
Márgenes en verde: un cambio histórico en la lógica del negocio
Uno de los conceptos más importantes que dejó la charla fue el cambio en la estructura económica de la actividad.
Durante años, la ganadería operó con márgenes ajustados o negativos al inicio del ciclo, dependiendo de la inflación o de mejoras posteriores en los precios para recuperar rentabilidad.
Hoy esa lógica cambió.
Según explicó Ponti, actualmente los números son positivos desde el comienzo del ciclo productivo, tanto en sistemas de cría como de recría y terminación a corral.
Esto implica un cambio profundo: el negocio es rentable en sí mismo, sin necesidad de “esperar” condiciones externas que lo acomoden.
Sin embargo, también advirtió que esta nueva etapa eleva el nivel de exigencia. Los márgenes están, pero no son automáticos: dependen directamente de la eficiencia productiva.
Caída del stock: el origen de la escasez
El buen momento de precios tiene una contracara clara: la falta de hacienda.
Ponti detalló que el stock ganadero argentino viene en retroceso desde hace años, con una aceleración en los últimos tiempos:
- Se perdieron cerca de 3 millones de cabezas en los últimos dos años
- Hay aproximadamente 200.000 terneros menos en el inicio de 2026
- La recuperación del stock es lenta y todavía incipiente
Las causas son múltiples. Por un lado, años de políticas inestables que generaron incertidumbre y desincentivaron la inversión. Por otro, eventos climáticos extremos como la sequía, que afectaron la capacidad reproductiva y provocaron pérdidas significativas.
Ponti fue claro al respecto: el escenario actual no es consecuencia del presente, sino de decisiones (y condiciones) del pasado.
Menor oferta, precios sostenidos y demanda firme
La combinación de menor stock y demanda sostenida genera un equilibrio que favorece los precios.
En el plano internacional, la demanda por carne vacuna argentina se mantiene firme, impulsada por la calidad del producto y la recuperación de mercados.
En el ámbito interno, si bien el consumo per cápita muestra una tendencia a la baja, todavía existe una fuerte resistencia cultural a resignar el consumo de carne vacuna. Esto hace que, aun con menor volumen, los precios sigan siendo convalidados.
El resultado es un mercado donde la oferta limitada encuentra compradores dispuestos a pagar, consolidando valores elevados.

Retención de hembras: el inicio de una nueva etapa
Otro de los aspectos clave es el cambio de estrategia en los productores.
Con precios altos y buenas perspectivas, comienza a observarse una mayor retención de hembras, lo que marca el inicio de una fase de recomposición del stock.
Este proceso implica:
- Menor venta de terneras
- Mayor inversión en vientres
- Decisiones orientadas al mediano y largo plazo
“La hembra vuelve a ser vista como una fábrica”, explicó Ponti, destacando que el valor del ternero justifica plenamente esta estrategia.
Sin embargo, también advirtió que se trata de un proceso lento: la ganadería es una actividad de ciclo largo, donde las decisiones actuales impactan recién en varios años.
Más intensificación: la ganadería gana terreno
El nuevo escenario económico también está impulsando cambios en el uso del suelo y en los sistemas productivos.
Ponti señaló que cada vez más campos agrícolas de menor rendimiento están siendo destinados a la ganadería, debido a que los márgenes actuales la vuelven competitiva.
A su vez, se observa:
- Mayor desarrollo de recrías a campo
- Crecimiento de sistemas de feedlot
- Incorporación de recría a corral, antes considerada inviable
Esta intensificación permite aumentar la producción de kilos de carne por hectárea, una variable clave en el nuevo contexto.

Genética: producir más con lo que hay
Frente a la limitación en la cantidad de animales, la estrategia pasa por mejorar la calidad y productividad.
Ponti destacó el creciente uso de genética de alto nivel, con herramientas que permiten tomar decisiones basadas en datos objetivos:
- Toros con información genética detallada
- Evaluaciones de desempeño (DEPs)
- Programas de selección y mejora
El objetivo es claro: lograr animales más eficientes, que produzcan más kilos en menos tiempo y con menor costo.
“Cada kilo extra hoy tiene un valor enorme”, sintetizó.
Mercados y valor agregado: una oportunidad en crecimiento
En paralelo, la Argentina comienza a recuperar presencia en los mercados internacionales.
Ya no se trata solo de exportar volumen, sino de construir valor a partir de:
- Calidad diferenciada
- Trazabilidad
- Marca y reputación
Ponti remarcó que existe una tendencia creciente a pagar mejores precios por productos con identidad, lo que abre oportunidades para quienes apuesten a la diferenciación.

La clave: gestión, eficiencia y decisiones estratégicas
En el tramo final de la charla, el analista dejó una reflexión central: el nuevo escenario exige un cambio de mentalidad.
Ya no alcanza con esperar que el contexto favorezca al productor. Hoy la diferencia está en la gestión.
Entre los principales puntos, destacó:
- Entender en profundidad los costos
- Diferenciar lo caro de lo costoso
- Invertir en aquello que genera valor
- Identificar en qué parte del negocio se es más eficiente
Incluso puso ejemplos concretos, como el uso de fertilizantes, que pueden parecer caros en el corto plazo pero resultan altamente rentables al traducirse en más producción de carne.
Un negocio con oportunidades, pero más exigente
El balance final es claro: la ganadería atraviesa un momento favorable, con precios altos, márgenes positivos y oportunidades de crecimiento.
Pero al mismo tiempo, es un negocio más exigente, donde la eficiencia, la planificación y la capacidad de adaptación serán determinantes.
El remate de Carlos Casares dejó en evidencia no solo un buen momento comercial, sino también el inicio de una nueva etapa para la ganadería argentina: más profesional, más intensiva y con reglas que premian al que mejor hace las cosas.


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