Pellú, una experiencia emprendedora que transformó una necesidad personal en un proyecto que crece

El camino no fue fácil afirmó la protagonista de historia, Maira Sarmiento, quien contó cómo nació su emprendimiento y cuál es su vínculo con la Cámara de Comercio, Industria y Servicios.

Pellú nació a partir de una experiencia personal de salud de Maira Sarmiento, quien encontró en la búsqueda de alternativas y productos una oportunidad para construir un emprendimiento. Con el tiempo, aquella iniciativa fue creciendo, sumando productos, ampliando su local y proyectándose más allá de Carlos Casares.

“Pellú nace a raíz de una cuestión personal de salud que pude ligar hacia una cuestión económica. A raíz de una sintomatología que tuve y desarrollando y que, en Casares no encontraba una solución, pude empezar a hacer mi propio camino y encontrar productos que los pude empezar a fabricar”, contó Sarmiento.

El nombre de la marca, según explicó, “hace referencia a las almas que sobreviven”. Desde ese concepto comenzó a darle forma a una propuesta vinculada con productos saludables y con aquellas herramientas que habían formado parte de su propio proceso.

“Empecé a construir este emprendimiento tratando de brindar esas herramientas que me habían hecho bien o, ese alimento que me había hecho bien para poder brindárselo a la gente. Con el tiempo empieza a crecer, me fui cambiando de local y todo lo que había trasformado y desarrollado a nivel personal y de salud lo pude transformar en un sustento económico“.

De la idea al emprendimiento

Para Sarmiento, el desarrollo de Pellú estuvo acompañado por diferentes decisiones que fueron dando forma al proyecto. “Primero decidió qué productos quería vender, segundo pensar y armar la identidad de la marca, luego llegó el momento de buscar un local, luego los mejores distribuidores y tercero apoyarme en la gente que tiene conocimiento a la hora de emprender desde su experiencia”, explicó.

La organización también se convirtió en uno de los aspectos centrales de su crecimiento. “A nivel emprendedora puedo notar muchísimo el cambio y, una de las cosas que más me ayudó fue la organización, las decisiones que vengo tomando, el tiempo que le dedico para encontrar productos de calidad y sus distribuidores. Además, la organización económica, los tiempos y la materia prima”.

Actualmente, el emprendimiento cuenta con un local de mayores dimensiones y una propuesta más amplia. “Nuestro local es grande, creció muchísimo y estamos muy felices de eso, sobre todo por la respuesta que recibimos de la gente y el ida y vuelta que mantenemos con nuestros clientes”, señaló.

Crecer más allá de casares

El crecimiento de Pellú también llevó a Sarmiento a pensar en una expansión que trascienda el ámbito local.

“Hoy no solamente estamos en Casares, sino que la idea de nuestra marca Pellú y su desarrollo se vaya expandiendo, por lo que contamos con una página web que nos permite enviar nuestros productos a todo el país”, sostuvo.

La ampliación de la propuesta también respondió a las necesidades que fue identificando entre sus clientes.

“En el emprendimiento algunos consumen estos alimentos y otros se buscan otros porque viene gente con diferentes patologías y diagnósticos como también está la gente que solo viene por nuestros productos para mejorar su calidad de vida, pero dentro de los diagnósticos o patologías tenemos productos con mucho valor, productos sin azúcar, sin TACC, sin lactosa y, eso lo fui desarrollando en este local y por eso nos expandimos”.

En ese sentido, agregó: “Ampliamos el local porque ampliamos los productos que no se encontraban acá o alimentos de calidad referidos a la patología que el cliente tenía. Entonces, poder incorporar esos productos fue marcando la diferencia y haciendo crecer a este rubro”.

“Ahora cuento con muchas marcas y productos”, resumió.

La experiencia como aprendizaje

La construcción del emprendimiento también implicó atravesar dudas y tomar decisiones vinculadas con la inversión y la capacitación.

“A nivel emprendedora me parece importante transmitir y es que en algún momento dudé en invertir, por miedo más que nada y eso es lo que no me hacían tomar decisiones; hoy, algo que me simplifica y que apuesto es aprender de los grandes desarrolladores. Por eso, apoyarme en esa gente e invertir en conocimiento es lo mejor que me pasa en este momento”, afirmó.

En esa línea, consideró que incorporar antes ese aprendizaje podría haber acelerado el proceso: “Si lo hubiera hecho desde un principio el proceso se hubiera acelerado. Seguramente no era lo necesario porque por algo lo elegí así, pero hoy el hecho de ver a la gente con éxito, de ver ese camino que es mucho más fácil es lo que a mí me lo simplifica también”.

Productos desarrollados desde la propia experiencia

Una parte de la propuesta de Pellú surgió también de los productos que Sarmiento comenzó a desarrollar desde su propia experiencia.

“En estos productos que lanzo y desarrollo desde mi propia marca personal fue porque empecé a ver que primero el resultado en mí y, todo lo que me generaba de bienestar. Y después aplicado a la ciencia cuando empiezo a ver todo el estudio y lo que esto generaba, pero sobre todo por qué me hacía bien a mí”.

A partir de allí, explicó, comenzó a ofrecerlos a sus clientes y a observar la respuesta: “Ahí fue cuando empecé a brindárselo a los clientes y, en ellos empiezo a ver los resultados y eso hizo que me vayan encargando más de los productos que elaboro”.

“Eso es dentro de la marca Pellú que son productos activados y deshidratados que tienen una carga enzimática y un poder impresionante para el cuerpo”, agregó.

El acompañamiento como parte del camino emprendedor

En su recorrido, Sarmiento también destacó el valor de contar con espacios de acompañamiento para quienes emprenden.

“Ser socia de la Cámara implica más que pagar una cuota. Me encanta poder recibir información, asesoramiento y que nos brinden”, expresó.

Para la emprendedora, la experiencia de Pellú muestra cómo una necesidad personal puede convertirse en una oportunidad económica, pero también cómo la organización, la capacitación, la inversión en conocimiento y la capacidad de escuchar a los clientes pueden acompañar el crecimiento de un proyecto.

“Hoy no solamente estamos en Casares” y la posibilidad de seguir expandiendo la marca representa, para Sarmiento, una nueva etapa dentro de un camino que comenzó a partir de una experiencia personal y que con el tiempo se transformó en un emprendimiento.

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